La sortija es en la actualidad el deporte más frecuente del caucho, y se ve en carnaval y otros días festivos. Se juega como sigue: en la plaza principal de la capital, y a eso de las cinco de la tarde, se verán plantados en el centro de la calle más importante, o en la Plaza Mayor, dos postes verticales de madera, de poco más o menos diez pies de altura, cruzados por una viga.
En el medio de esta viga atravesada, y por debajo, está suspendida flojamente una pequeña sortija, no más grande que un anillo de boda.
Un gaucho, galopando rápidamente por debajo de ella, debe llevarse la sortija en un trozo de ramita, tan gruesa como un lápiz común o una lapicera.
Fracasan muchas veces porgue no basta hacerla saltar sin retenerla en el palito. Pero, por supuesto, se logran muchos triunfos, y cada uno es aclamado por un "¡Viva!" "¡Viva!". Entre paréntesis, se me puede permitir señalar que el "¡Viva!" sudamericano no encierra nada de entusiasmo. |
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