| El Fuerte de Manzagano se reducía a una empalizada o pequeño recinto de palos gruesos hincados en tierra; en medio de la cual estacada se levantaba una viga en cuya cima, adonde |
se subía por una escala de mano, había una especie de jaula de madera a quien honraremos con el nombre de garito o atalaya que allí llaman mangrullo para descubrir la campaña y estar alerta contra los enemigos.
Allí había unos 10 ó 12 hombres del campo, graduados con el nombre de soldados o de la guarnición o de la tropa. No usaban traje militar, sino que sobre su jubón y calzones se cubrían de un poncho. |
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"Tierra purpurea" Florencio Molina Campos |
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No faltaba la armería en este fuerte, porque en medio del corral de palos, al pie del mangrullo, había un aposentillo, las paredes de paja y el techo de cueros de toro o de caballo; donde se veían 10 ó 12 chuzos o lanzas y otras tantas escopetas, con un poco de pólvora en un vaso de madera.
La Provincia con estos espantajos tiene en freno y sujeción a los bárbaros comarcanos, que por el miedo que tienen de la escopeta respetan los débiles reductos...
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