Estimado Jorge, cada vez veo con mayor claridad que éstos métodos "naturales" americanos no están basados más que en la coacción y el chantaje, y me lo están demostrando los propios caballos.
Perdona, ante todo, que te suelte un rollo, pero es que llevo una suerte de ideas en la cabeza que no puedo ir contando por ahí sin que me tachen de chalado, y te las contaré a ti, que al menos, si piensas que estoy chalado, no me lo dirás, ja ja.
Hace un tiempo que trato de educar a los caballos que tengo aquí en base a éstas teorías del "natural horsemanship" tan de moda, y pese a que los primeros resultados puedan resultar incluso espectaculares a un neófito, con el tiempo van apareciendo las carencias que, para mí, éstos sistemas comportan.
Me propuse educar un caballo de unos seis años que corría por aquí, un caballo ciertamente autoritario, que mordía a la gente, se negaba a obedecer montado y se botaba si insistías en la orden. Hoy en día, puedo decir que éste animal es un ejemplo de docilidad y obediencia, mis amigos montan a sus hijos en él y yo puedo conducirlo y pararlo sin brida alguna perfectamente . Pero perdió su espíritu, hoy es un animal obediente pero abatido, sin brío, sin expresión, como un robot que cumple su cometido. La gente me felicita por la transformación que sufrió el caballo, pero yo me recrimino haberle robado el espíritu y haberlo convertido en una máquina con el copyright "naturalhorsemanship".
Ahora estoy educando un potro , y tengo miedo. Éste animal hace toda la colección de ejercicios propuestos por éste "Natural Western" de manera admirable, y si lo digo es por que puedo demostrarlo. Sabe andar de lado hacia mí, recula a un gesto de la mano, sube de cuatro patas a una llanta de auto sin cuerda alguna, lo puedo conducir y parar incluso al trote sólo agarrado de la crin, y hace, en fin, todo aquello que yo le diga que él sepa hacer. Pero, estoy criando un autómata?
No quiere estar conmigo. Alguien le ha de limpiar los cascos, y no le gusta. Alguien lo ha de bañar, y no le gusta. Alguien le ha de enseñar a permanecer atado, y no le gusta. Alguien le ha de enseñar, en fin, a obedecer, y ese papel siempre me toca a mí. Me dicen que el potro debe hacer ejercicio a la cuerda, debe hacerse fuerte y atlético, y el resultado es que cuando me ve con las cuerdas en la mano trata de esconderse. A veces trato de romper el círculo vicioso y lo llevo a pasear del ramal por el campo, pero inevitablemente al día siguiente serán las cuerdas, los cepillos, las mangueras, la grasa para los cascos, los ejercicios y las lecciones, el cansancio.
Ésta es una ecuación que trato de resolver, me espanta que dentro de un tiempo éste potro cause admiración entre la gente mientras yo, en mi fuero interno, me maldiga por haber construido un zombi, por no haber dejado ser caballo a un potro que sólo hubiera deseado eso, ser caballo, y no la confirmación empírica de las teorías del Dr. Miller.
Te cuento todo esto, Jorge, por que tengo la impresión de que tú lo entenderás.
Estoy intentando resolver una ecuación que no sé si tiene solución, pero no dejo de buscarla. Sé que soy exigente, muchos se contentarían con mucho menos, pero que le voy a hacer, si algo en mi interior me dice que siga buscando, que tengo que encontrarla.
Tengo que conseguir que, además de adiestrar un animal, relinche cuando me vea y arranque al galope para estar conmigo.
Es imposible, Jorge? No lo sé, pero seguiré buscando, preguntando, leyendo y experimentando, mientras el humor y las fuerzas no me abandonen.
Un saludo. |